Todo el Universo es vibración. Las antiguas culturas y religiones ya lo crecían y la física moderna así lo cuenta en la Teoría de las Cuerdas.

Los cuencos ya eran utilizados como instrumentos sagrados por los maestros del Tíbet en el siglo VI  a.C. para crecimiento personal.

Los cuencos tibetanos vibran, produciendo una gran cantidad de armónicos y parciales, que por el principio de resonancia, nos inducen a vibrar en armonía, produciéndonos beneficios a nivel físico, emocional, mental y energético.

El estado de relajación profunda en el que se entra con esta terapia favorece el despertar de procesos evolutivos en la persona. Activa y refuerza el poder de autocuración que todos tenemos. Remueve viejos patrones caducos, para dejar sitio a los nuevos.


- Masaje profundo a nivel celurar

  1. -Disuelve bloqueos, devolviendo la armonía

  2. -Disminuye el estrés

  3. -Proporciona alegría de vivir

  4. -Armoniza y energetiza nuestros cuerpos sutiles

  5. -Fomenta la intuición y la creatividad